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domingo, 23 de marzo de 2014

EL MUCHACHO GUAPO DE LOS CARTELES


Colegio electoral el día 15 de Junio de 1977
Comenzaba el verano. Un verano que llegaba estrenando, que vestía esperanza y que sigiloso, sin estridencias, bañaba de libertad la mente y el alma de muchos y muchas. Ella: La Ica, mi abuela, era una de esas muchas que tenía el alma bañada de aires nuevos y de libertad. Para ella era muy importante poder acercarse a las urnas ese día de mediados de Junio de 1977; decía: -¡fíjate que hace más de cuarenta años que no hemos podido votar!... y ahora este muchacho nuevo, convoca unas elecciones... ¡¿quién me va a llevar a votar?!-. Recuerdo que yo la acompañé al colegio electoral, y cuando dijeron en voz alta su nombre y apellidos, así como el correspondiente: "Vota". Mi abuela, La Ica, se emocionó. De vuelta a casa, le pregunté que a quien había votado, y ella me contestó: ¡está claro, chiquilla, al muchacho guapo de los carteles!... yo sonreía, y la molestaba diciéndole, -¡a Felipe!... 
-no al de los labios gordos, no. Al guapo, al Suarez ese, al de la sonrisa bonita.
Y como mi abuela quiso, Suarez fue el primer presidente de nuestra democracia, ahora tan denostada y vilipendiada. Seguramente fue un tiempo de fallos; seguro que de algunos aciertos; pero lo que yo si sé, porque lo viví, es que fue un tiempo de ilusiones y de esperanzas; un tiempo de unión, de reconciliación y acuerdos. Un hombre, entre muchos, fue elegido para llevar la igualdad y la democracia a nuestros hogares, y así lo hizo, o por lo menos yo así lo recuerdo. 
Hoy ese Hombre, ha fallecido. Hacía ya años que nos había dejado, pues una enfermedad malévola se llevo su mente y su clarividencia. Pero todavía nos quedaba su alma. Hoy nos queda su recuerdo, sus ganas, su entereza, su saber hacer, su humildad, su cercanía... su valentía.
Adolfo Suarez, primer presidente de la democracia española

En libertad y sin ira, como cantaba Jarcha, fueron los españoles, ese verano incipiente, a elegir a sus representantes en el congreso. Seguramente, hubo muchísimos que fueron tan felices como mi abuela ese día tan especial. Seguramente, hoy día, hay muchos y muchas que no se sienten dichosos al acercarse a las urnas.
Seguramente esos, no saben lo que es la democracia.



Nos vemos y nos leemos pronto

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