Saca fotos. Graba vídeos. Si voy de viaje, me dice a que carretera tengo que dirigirme. Si quiero ver una calle de mi pueblo, se la digo, y me la enseña. Si quiero ir al cine, me muestra la cartelera y me compra las entradas. Si voy con mi Santo a cenar, me cuenta en que restaurante cerca de casa puedo reservar. Puedo ver las fotos de la casa de mi hijo y de su novia en el instante en que las hace. Puedo pedir cita para el médico. Hacer la reserva de las clases de pilates. Ver el tiempo que va a hacer mañana. Jugar al ahorcado y ganarle a mi Santo. Ver una película y él un partido de fútbol. Cerciorarme de como está el tráfico en la circunvalación. También me cuenta cuanto me va a devolver hacienda. Me recuerda que día es mi aniversario, (eso no me hace falta... yo me acuerdo), el de mi vecina y también su cumpleaños. Puedo leer la prensa, incluso las necrológicas. Ver el catálogo de ofertas del Carrefour. Escuchar a la Jurado. Mirar si han ingresado la pensión de mi Santo... Ah! y llamar por teléfono a mi hijo y verlo, todo a la vez. Y todas estas cosas las hace cuando yo se le digo: "búscame la calle fulanita", "qué peli ponen mañana en la primera", "llama a mi hijo"... y sin entretenerse en nada hace todo lo que le mando. En fin, que más que un regalo es un tesoro. Y por eso he estado tan ocupada, pues he tenido que aprender a darle ordenes a mi esmarfon y a entender todas las cosas que puede hacer.

