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miércoles, 9 de abril de 2014

DE NUEVO NOS VEMOS

Ratos largos... tiempos muy largos que no nos veíamos. Ratos como días, como semanas de tres lunes y meses con sus vísperas y santos. Así pasan estaciones sin divisar nada vuestro y sin embargo sabiendo y compartiendo, pues preguntando, interrogando sé de la vida vuestra. Sé que a ti te va bien y que tú ya te has curado, que tu hijo se hace grande y que aquel ya está en el paro... que tu hermana es muy feliz, que la vida te ha rozado y te ha hecho daño, que tú tienes un capricho y una noticia de las buenas que contarme. Que unos ya se quieren mucho, como antaño, y otros que también se quieren, lo hacen, pero despacio. Que me has echado de menos, que me cuentan que has luchado y has vencido. Que no te salen las cuentas, que la suerte se ha vengado y te ha regalado una pena, o que no, que generosa te ha devuelto algún favor. Y sin vernos... sin tocarnos ni besarnos, sin mirarnos ni reírnos yo sé que de mi tu sabes, como de ti yo ya sé.

Y un mediodía de abril una cerveza nos une, nos convoca. Unas papas a lo pobre, unas morcillas calientes nos mezclan, nos juntan a todos. Y reímos y contamos, y nos vemos, nos abrazamos... nos miramos con asombro de no habernos visto en ratos; y vibramos con lo tuyo y lo mío te hace gracia, y aquel me cuenta una historia de sus noches bienvividas; y ella evoca lo bien que se lo han contado, lo mío, lo de los meses pasados. Y convocamos recuerdos, y contamos las leyendas de otros tiempos compartidos, pero sin penas ni glorias, solo con risas y ganas. Y nos damos el calor de la amistad, prendido en cada sonrisa, en cada gesto que hacemos... pues ¿sabes?, nosotros, sin querer, hace ya que nos queremos.
Y al final, brindamos con vino y con cava rico cantamos y bailamos y nos vamos despidiendo con besos y abrazos grandes. Y también nos prometemos que no pasaran muchos ratos, ni días ni meses largos sin vernos y sin contarnos... 
Hasta la próxima amigos; hasta siempre, hasta que hadas y duendes convoquen las sonrisas y el cariño que todos nos profesamos...

Nos vemos y nos leemos pronto 
  Para todos ellos y ellas... mis amigos, mis amigas


domingo, 16 de marzo de 2014

MI AMIGA


La Carrera de la Virgen
Todavía resuenan en mis oídos tus carcajadas y las mías cuando paseo por la Carrera. Siempre aprecio un aroma velado a juventud que solo yo percibo, que solo yo noto. Y te veo... y me veo, compartiendo ese "fortuna" que apenas hacía dos minutos habíamos comprado a la vieja del kiosco de "la Mariana". Faldas de cuadros, camisas blancas y jerséis de pico azul marino. Ese era nuestro uniforme. El uniforme de las "Niñas Nobles". Todas iguales, pero a la vez diferentes; como nosotras, idénticas en todo pero muy diferentes a las demás. Con la mejor de las autoestimas nos poníamos el mundo por montera y vivíamos el momento con todas sus consecuencias... maravillosas las tardes y los días de aquellos años. 
niñas de uniforme

Luego llegaron los novios y el amor... también el desamor con sus lágrimas a cuestas; con penas no merecidas y ratos apenas gozados. Y las ausencias... y las presencias no requeridas. Siempre estábamos ahí, tú para mí... y yo para ti. ¿Te acuerdas cuánto fumábamos?... Cuándo los ratos se hacían largos paseábamos las calles husmeando en las tiendas dónde no podíamos comprar, pero si mirar y hasta probar. Y luego, en el "Burda" buscábamos, ansiosas, algo parecido. Al final de la tarde nos soñábamos con las mejores galas. 

El tiempo ocurría en nosotras y en nuestra amistad se hacía fuerte y vigoroso. Sin pensarlo dos veces, la vida se llevó, iracunda, el tiempo de alguien a quien tú muy bien querías... sin derecho, sin fundamento. Valiente, como siempre, superaste el quebranto y renaciste con el esfuerzo que la juventud te daba. Yo lo vi, estaba a tu lado.
Después vinieron las bodas... Te casaste fuera... No estuve en tu boda. 
Vinieron las hijas... los trabajos, los deberes, el poco tiempo y a veces, también, la dejadez y el olvido...
Pasaron los años y la vida que entonces fue.
Llegaron los nuevos años y te reencontré, pues yo sé, que nunca te había perdido.
Y ya estás de nuevo en mi historia, en mis pensamientos, en mis tiempos, en mis cuentos y en mis cuentas... superando lo increíble, luchando por lo que es tuyo, siendo la más valiente y también la más animosa.
Esta tarde, amiga, te dedico esta nueva entrada en mi blog. Es para ti solita...  y si me lo permites, para todos los que creen en la amistad.
Gracias Gloria

Nos vemos y nos leemos pronto



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