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martes, 23 de abril de 2013

MODOS Y MODAS II


No penséis que la caja metálica que me encontré el otro día junto al cajóndeloscables ha desaparecido, sigue aquí, en el salón presidiendo la mesa de centro, y proporcionando momentos divertidos e hilarantes. Y es que, como ya contaba en el post anterior, en cuestión de moda aquellos años dieron mucho de sí. Y si no que se lo pregunten a los chicos que tenían ventipocos en la época, porque si nosotras no teníamos desperdicio, ellos no se quedaban atrás; doy fe, pues tenía ejemplos por doquier a mi alrededor. ¡Madre mía! aquellas cazadoras que, al igual que las nuestras, marcaban los hombros con tres o cuatro tallas mayor de la requerida; y esos pantalones ajustaditos marcando lo innombrable y ciñendo cinturas altas, bien altas; o anchos hasta latitudes imposibles y con las mismas cinturas altas. Y no hablemos de las camisas, amplias y hermosas, con bolsillos gigantes y que se metían por dentro de pantalón para poder sujetarlas, y con unos estampados y unas telas babosas increíbles. Y cuando se trataba de vestir un traje, ahí estaban Sonny Crockett y su compiche para imitarlos, y para que las madres de la época pusieran el grito en el cielo, pues no entendían muy bien eso de la camiseta con la americana de traje.

 Eso en cuanto a ropa se refiere, pues luego estaban los complementos, los peinados, los zapatos... y es que en aquellos años empezaron a verse los pendientes diminutos en las orejas de los chicos con sus respectivas rojeces, pues sufrían un montón haciendose los agujeros; y las cadenitas en los cuellos de las camisas, y los cinturones enormes con hebillas enormes, y los zapatos... los zapatos tenían suela de goma gorda, y todos ellos eran gordos. Y, por fin, iniciamos el capítulo peinados: esos pelos subidos en andamios de fijador con patillas recortadas y coletillas por detrás, o con flequillos espesos y laterales rapados, o aquellos que imitaban los de las chicas y se peinaban tipo Europe. Y como punto final, que no se me olviden las corbatitas, y lo digo en diminutivo, porque eran estrechas como culebras y largas muy largas...

 Cómo a nosotras, a ellos también los engañaron y sirvieron a la moda cual esclavos. Lo raro es que con esas pintas también ligaban, y como nosotras se sentían cómodos y modernos con esos trapos.

Cómo ahora, exactamente igual que ahora.

Nos vemos y nos leemos pronto.  
 

 

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