Eso en cuanto a ropa se refiere, pues luego estaban los complementos, los peinados, los zapatos... y es que en aquellos años empezaron a verse los pendientes diminutos en las orejas de los chicos con sus respectivas rojeces, pues sufrían un montón haciendose los agujeros; y las cadenitas en los cuellos de las camisas, y los cinturones enormes con hebillas enormes, y los zapatos... los zapatos tenían suela de goma gorda, y todos ellos eran gordos. Y, por fin, iniciamos el capítulo peinados: esos pelos subidos en andamios de fijador con patillas recortadas y coletillas por detrás, o con flequillos espesos y laterales rapados, o aquellos que imitaban los de las chicas y se peinaban tipo Europe. Y como punto final, que no se me olviden las corbatitas, y lo digo en diminutivo, porque eran estrechas como culebras y largas muy largas...
Cómo a nosotras, a ellos también los engañaron y sirvieron a la moda cual esclavos. Lo raro es que con esas pintas también ligaban, y como nosotras se sentían cómodos y modernos con esos trapos.
Cómo ahora, exactamente igual que ahora.
Nos vemos y nos leemos pronto.




