Hace apenas unos meses que inauguró su futuro, su nueva vida: Un restaurante pequeño, con ocho mesas vestidas de hilo blanco y servilletas bordadas. En ellas se sirven viandas y manjares de otros tiempos; se saborean vinos de cepas viejas, postres con aromas de la infancia y secretos... todos los de las recetas que aquella caja blanca guardaba.
Cada noche recibe en su casa gentes de todos los sitios. Amigos que quieren probar los manjares de otros tiempos, de esos tiempos en los que las recetas de escribían con un lápiz del nº2.
Dedicado a todos los creen en el futuro
Nos vemos y nos leemos pronto

