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martes, 18 de junio de 2013

LA VIDA REPARTE CARTAS

  Llegué comenzado el mes de abril una noche todavía fría. Creo que fui sigilosa, o eso pretendí. Me recibieron con lágrimas de alegría, risas y besos que pusieron en mi frente nada más aparecer.   Fui primera, esperada y deseada, y siempre me he sentido así. Ocupé mi sitio, y ella, la Vida, me dió un lugar en su mesa donde me siento afortunada y especial. 

 Ella, la Vida, repartió mis cartas, altanera y retadora, y las que me tocaron han sido buenas, o así las reconozco.
 A veces, ella, la Vida, me asigna una mano que me hace esclava de sus requiebros y caprichos, pero entonces con un farol de optimismo le hago una verónica cual Manolete, y la dejo con las ganas.
 Otras veces, ella, la Vida, me empuja y me tira la mano al suelo esperando que no pueda levantarme, y sola, me encuentro caída buscando mis cartas; pero ella no sabe que tengo muchos corazones que en cuanto me tocan recobro mi sitio en la mesa.
 Cuando, ella, la Vida, me ve tranquila y sosegada me lanza las cartas a la cara como cuando al mago se le escapan de las manos; y las picas, los diamantes y los rombos me hacen heridas que me cuestan sanar, pero que sano.
 También, ella, la Vida, me pone, impertinente, en el filo de la duda y me da a elegir: "vas o pasas", y a veces juego las cartas que tengo y a veces no; a veces gano la partida y a veces no.
 Hay días que, ella, la Vida, me da la mano siniestra y me tumba y me llueve y se ríe mirándome tirada en el suelo, pero yo me revuelvo e irónica le digo: "los días malos no son eternos, estúpida", y en cuanto puedo ocupo mi posición en la mesa, para seguir jugando.
 Cuando, ella, la Vida, se siente buena, me busca para que yo dé las cartas y entonces me doy; y todo lo que va en una dirección fluye hacia la mía y viceversa, y la mesa es un ir y venir de sonrisas pues éstas son muy contagiosas.

 Y otras veces, ella, la Vida, reparte cartas, y me dice al oído: "eres el cambio que has estado esperando" y entonces, sé, intuyo que soy yo la que puedo ganar el juego.

Hasta el final todo es posible, así que no desfallezco.
Nos vemos y nos leemos pronto.


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