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domingo, 2 de febrero de 2014

¡AY, EL TIEMPO...!

Fíjate que no me he dado cuenta. Apenas he oído un murmullo, una respiración. Llevarás ahí sentado, quizás una eternidad, ¿una vida? Y yo sin verte, sin notarte. Sin sentir que formabas parte de la decoración de mi espacio, de mí historia. Eres tan silencioso, tan especialmente callado; caminas tan suave, tan flexible y sosegado que tu paseo por mi existencia casi no lo he captado, lo he sentido...
Y es que es tan arrolladora tu certeza, tu evidencia, que cuando estoy contigo apenas lo noto, lo percibo. Y vas dibujando la estrella de mí sino poco a poco, despacito; haciendo, sombreando en mi cuerpo todas tus enseñanzas. Y dejando huella... bueno más bien huellas, a veces demasiadas.
Hoy, te he visto. Te he intuído, ahí agazapado en la esquina del espejo. Sonreías. Pero no era una sonrisa amable. Dibujabas en tu boca la ironía, la burla... el triunfo. Tu sarcasmo me saca de quicio, me aturde. Y es que tanto te he ignorado que es lógico que ahora saques a relucir todos tus rencores. Porque recordarás cuando yo me reía del color blanco con el que maquillabas mi pelo. O cuando decidiste que mis ojos eran demasiado grandes y les dibujaste rayas horizontales en sus orillas, y yo, retadora, maquillaba mis pestañas allí donde tú empequeñecías mis miradas. O cuando te bebiste mis ganas de cantar al atardecer y entonces, provocadora, yo bailaba con la luna en mi cintura las mañanas de verano;  en fin puedo seguir contando mis heridas, mis penas por ti infringidas, pero no quiero. Vas a seguir pasando y pasando por mí, por mis huesos y mi mente. Por mi pelo, por mis manos, mis rodillas, mis caderas... yo te seguiré burlando; ajustando tus desmanes, tus agravios... y no te notaré presente y continuaré sin verte sin echarte tantas cuentas que me pides y me exiges. Sé que estás ahí, hoy te he captado, pero no vas a romperme por todo lo que me has quitado y por lo que me has añadido. 
Hoy me he dado cuenta de que yo no estoy vencida mientras tu sigas conmigo así que hoy: ¡te lo agradezco!, pues sin ti yo no tendría tantas cosas como tengo,  tantas cosas como doy...  
¡AY! TIEMPO...Mi Tiempo. El Tiempo.


Nos vemos y nos leemos pronto


martes, 4 de junio de 2013

MI VESTIDO

Colgado en la percha desde el mes de Julio del año pasado mirándome inquieto. No dice nada ni lo sugiere, solo está ahí con su color alegre de verano incipiente deseando que lo use, que dé rienda suelta a todo su esplendor y procacidad. 
Con el tiempo ha llegado a conocerme, y sin tener que decirme, me lo cuenta todo. Lo que hay de más y lo que va faltándome; si tirando de aquí se va notando menos, y si suelto de allá me favorece más. El sabe que solo lo uso una vez, que visita el aire libre apenas unas horas. Las mejores, las más dulces y las más celebradas del año. 
Por eso, lleva unos días inquieto intentando llamar mi atención, buscándome en el espejo, distrayéndome de mi oficio y vulnerando mi autoestima para que siga haciendo el esfuerzo de recordarlo y tenerlo siempre presente. Y siempre está ahí, presente, como él quiere... su color, su suavidad, su aroma y su valor en esos momentos tan especiales. Cuando visita la calle luce glorioso, liviano, espectacular... saca lo mejor de mí. Realza mi caminar, delinea mi figura, alarga mis piernas e incluso mi sonrisa la torna esplendida. 
Está noche es la Noche. Todo dispuesto espera sobre la cama: la ropa interior, las medias, los zapatos de tacón y Él: Mi Vestido Rojo.
Tal que un ritual voy poniéndome la ropa; lo delícado primero, mis medias más transparentes y los zapatos perfectos. Y el Vestido...
Me miro al espejo y observo que todo ya está en su sitio, la frescura, la belleza, la alegría, lo mejor de otros años vuelven a mi ser: y soy aquella, y soy esta, tal y como soy ahora. Me miro y me admiro, pues guapa me veo y me siento. Solo me falta un detalle: mi barra de labios roja. Me la aplico con cuidado, sin salirme de los bordes de la boca... y de nuevo miro mi rostro en el espejo, ese salvaje que me cuenta los años que ya he vivido. Pero da igual, me siento tan guapa, que ni con él me enfado, a pesar de su crudeza.
Solo falta tu sonrisa cuando me veas... Solo tu beso precioso para sentirme la mujer más guapa, mejor vestida y especial del mundo.
   
www.entremanolos.com
Nos vemos y nos leemos pronto.


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