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domingo, 12 de enero de 2014

ILUSIÓN... TUL ILUSIÓN

Bajó del tren como siempre, risueña y cariñosa, deseando refugiarse en su pasado y también en su presente. Besando y dejándose besar, pues con los abrazos no tenía bastante ni suficiente. La ví guapa, casi deslumbrante, y así se lo dije: -Estás guapa, Chiquitilla... ella, a modo de respuesta, me envolvió su sonrisa en papel de seda rosa. 
Me cogía las manos con mimo, y nerviosa, explicaba su periplo desde las tierras del norte. Comimos casero y rico... con algunos platos que hacía tiempo no habíamos probado. Al final brindamos por los días que juntos íbamos a disfrutar, por la Navidad recién estrenada y por un año que aún no sabíamos que venía preñado con una ilusión.
Los kilómetros hasta lo cotidiano, hasta lo conocido, los llenamos de anécdotas y risas, de preguntas y ademanes, de miradas... de cariño. Fue corto el viaje, como corta y pronta fue su invasión en sus antiguos dominios. Esos que no hace tanto, asediaba con sus ropas y sus trastos.
Nos llamó... solo nos nombró una vez. Nos tomó las manos y nos mostró su ilusión: Un anillo.
No hubo palabras, solo sorpresa... Y las risas fueron llantos y alegrías y gritos y algarabías...: Mi princesa vistió su ilusión de blanco. 

Casí doce días lleva este año agotados. Doce días menos para que volvamos, como cada año, a seguir el famoso ritual de las uvas y las campanadas. Un año que os felicito con doce días menos, pero con muchas mas ganas. Va a ser un año redondo, grande, venturoso, hermoso y sobre todo lleno de fe y esperanza. Y lo haremos nuestro y lo viviremos y disfrutaremos con la alegría que se merece y que nos merecemos. 
Deseándoos todo lo mejor para este año maravilloso...
Nos vemos y nos leémos pronto



martes, 4 de junio de 2013

MI VESTIDO

Colgado en la percha desde el mes de Julio del año pasado mirándome inquieto. No dice nada ni lo sugiere, solo está ahí con su color alegre de verano incipiente deseando que lo use, que dé rienda suelta a todo su esplendor y procacidad. 
Con el tiempo ha llegado a conocerme, y sin tener que decirme, me lo cuenta todo. Lo que hay de más y lo que va faltándome; si tirando de aquí se va notando menos, y si suelto de allá me favorece más. El sabe que solo lo uso una vez, que visita el aire libre apenas unas horas. Las mejores, las más dulces y las más celebradas del año. 
Por eso, lleva unos días inquieto intentando llamar mi atención, buscándome en el espejo, distrayéndome de mi oficio y vulnerando mi autoestima para que siga haciendo el esfuerzo de recordarlo y tenerlo siempre presente. Y siempre está ahí, presente, como él quiere... su color, su suavidad, su aroma y su valor en esos momentos tan especiales. Cuando visita la calle luce glorioso, liviano, espectacular... saca lo mejor de mí. Realza mi caminar, delinea mi figura, alarga mis piernas e incluso mi sonrisa la torna esplendida. 
Está noche es la Noche. Todo dispuesto espera sobre la cama: la ropa interior, las medias, los zapatos de tacón y Él: Mi Vestido Rojo.
Tal que un ritual voy poniéndome la ropa; lo delícado primero, mis medias más transparentes y los zapatos perfectos. Y el Vestido...
Me miro al espejo y observo que todo ya está en su sitio, la frescura, la belleza, la alegría, lo mejor de otros años vuelven a mi ser: y soy aquella, y soy esta, tal y como soy ahora. Me miro y me admiro, pues guapa me veo y me siento. Solo me falta un detalle: mi barra de labios roja. Me la aplico con cuidado, sin salirme de los bordes de la boca... y de nuevo miro mi rostro en el espejo, ese salvaje que me cuenta los años que ya he vivido. Pero da igual, me siento tan guapa, que ni con él me enfado, a pesar de su crudeza.
Solo falta tu sonrisa cuando me veas... Solo tu beso precioso para sentirme la mujer más guapa, mejor vestida y especial del mundo.
   
www.entremanolos.com
Nos vemos y nos leemos pronto.


domingo, 26 de mayo de 2013

RECUERDOS PARA EL DOMINGO: "LA HAS PROBADO POCO..."

Después de luchar contra los sesentaysiete kilómetros que separaban mi pueblo de la gran ciudad, por fin, llegamos a nuestro destino. Y digo luchar, porque para mí subirme al autobús, (leáse Alsina), para ir de viaje, era toda una odisea de mareos, vomitonas, ropa sucia y pelo enredado en mis escuetas coletas. Viajábamos por placer y para culturizarnos. Olespadre, Pamhermana y yo teníamos el día libre para hacer de nuestro viaje una gran fiesta. Primera parada: desayuno en la archiconocida cafetería “El Suizo”, cacao con leche y media tostada con mantequilla fuera de lo común. Visita a los lavabos y arreglo de coletas ayudadas por la señora que cuidaba de los mismos; OlesPadre le dejó dos duritos de propina, uno por Pamhermana y otro por mí.
Segunda parada: visita a la Boutique de moda en aquellos tiempos, “Pepita Martin”. Vestido verde, maravilloso, para mí; vestido de rayas rojas y blancas para Pamhermana, que también era muy bonito.

Tercera parada: visita a la zapatería “Salas”, de la calle Reyes Católicos. Zapatos azul marino y blancos de Charol para Panhermana; zapatos rojos y beige de charol para mí. (Preciosos, por supuesto).
fuente:www.granadasiempre.blogspot.com

Cuarta parada: Comer. No me acuerdo donde comimos, ni lo que comimos… seguro que yo poco, pues no me gustaba mucho comer. (¡Que ironía!).

Quinta parada: La Alhambra.
Por visitar este monumento era toda la excursión. Por eso los kilómetros recorridos, las curvas interminables y la peste espantosa del autobús. OlesPadre explicaba cada recinto, cada torre, cada habitación. Nosotras escuchábamos, unas veces interesadas y otras aburridas. También preguntábamos y entoces aburríamos nosotros a OlesPadre. Terminada la visita a La Alhambra, nos dirigimos al Generalife.

Hacía calor, y la entrada directa al Generalife desde la Alhambra estaba cerrada por obras. Por lo que tuvimos que salir fuera de un recinto para, dando un rodeo, entrar en el otro. OlesPadre sudaba, y nosotras protestábamos por el calor y la sed. Cuando por fin entramos al nuevo lugar por visitar, junto a la caseta de venta de tiques había una máquina de refrescos. ¡Qué bien!, exclamo OlesPadre… ¡Nos vamos a tomar un refresquito!. Para nosotras esa máquina era totalmente desconocida, una novedad de la Capital del Reino. Así que con mucha curiosidad y cautela mirábamos la maquinita que nos iba a quitar la sed. -Tú qué quieres Pam?, cocacola Papi… y tú Oles?,

-espera papá que voy a mirar… yo quiero, uhmmm, uhmmm, yo quiero… ¡yo quiero una tónica!

-Una tónica no te va a gustar, Chiquitica… -¿Una fanta de limón o de naranja mejor, no?...

-No papi, una tónica de las del anuncio. 
-No te va a gustar!,

-si, si, si… sí que me va a gustar, me va a gustar mucho!, si no es la tónica,  no quiero nada.

Y saco la dichosa tónica de la máquina mágica de bebidas fresquitas… la abrió con el abre chapas que tenía incorporado, y me la puso en las manos: -¡te la bebes enterita!, ¡no te dejes ni una gota!. Y allí estaba yo con mi botella transparente llena del refresco que me iba a quitar la sed para siempre, o eso decía el anuncio de la tele. Puse mis labios en la boca de la botella, di un trago y: todas las burbujas del mundo se explotaron en mi lengua; y todos los sabores más amargos de la tierra inundaron mi paladar dándome una lección que todavía no he olvidado. OlesPadre se reía, y se sonreía… ¡te lo he dicho, no te va a gustar!. Panhermana también se reía, yo creo que por simpatía. Y yo lloraba, pues era lo más repelente que había probado en mi vida. Sentada en aquel banco a la sombra, estuve casi media hora, llorando, esperando que aquello se pusiera,  milagrosamente, más sabroso. Pero fue inútil, ni la espera, ni el calor, ni mis llantos obraron el milagro: ¡la tónica estaba repugnante!. Con la misma sed, llorando y con mi bebida caliente en la mano continuamos la visita. Hasta que vimos una fuente de agua fresca que por fin calmó mi sed; mi padre me cogió la botella de las manos, e intento tomarse el dichoso brebaje. No pudo, su cara apretada lo decía todo, nunca le gustó. Yo dejé de llorar, y seguí feliz la visita por la Capital del Reino. 
Tardé años en volver a saborear una tónica y fue una sorpresa comprobar que me gustaba muchísimo. Esta tarde he abierto una tónica fría, muy fría y he recordado, sonriendo, los primeros momentos de mi relación con ella.

Aquel día yo creo que no me gustó porque: “la había probado poco”, o eso contaban en el anuncio.


Nos vemos y nos leemos pronto.

 

domingo, 28 de abril de 2013

RECUERDOS PARA EL DOMINGO: " UN DÍA DE CORPUS"


El mes de Mayo ya estaba mediado, cuando aquella mañana Olesmadre entró a nuestra habitación para despertarnos. Sólo nos llamó a Pamhermana y a mí, las demás podían seguir durmiendo. Nosotras teníamos un gran acontecimiento social que cumplir: íbamos a cantar en la procesión del Corpus. Y es que desde que yo recuerdo cantábamos en todos los eventos que acontecían en la escuela, sobre todo Panhermana, que tenía y tiene una bonita voz. Hacía ya varias semanas que nos habían elegido para acompañar con el coro dicho acto. En este coro Olesmadre había sido cantante solista durante muchos años, por lo tanto se esperaba de nosotras lo mejor.
fuente: archivo familiar
Para la ocasión, Olesmadre, nos había confeccionado unos vestidos muy bonitos. Y digo vestidos porque eran dos y totalmente iguales, idénticos. Pues siempre íbamos vestidas iguales, calzadas iguales, peinadas iguales... esta costumbre también se llevaba a cabo con mis hermanas mas pequeñas, y al final parecíamos cuatrillizas. Y así, cual gemelas nos presentamos en la cocina.
Olesmadre preparaba el desayuno a la vez que sacaba los platos del lavavajillas, y en eso estaba cuando mi hermana le dice: ¿Mamá, me puedes hacer una cola alta?, ella se secó las manos resopló un poco y acompañó a Panhermana al baño. Cuando regresaron a la cocina mi Olesmadre me pregunta: -¿Por qué no te has puesto el desayuno?,  -tienes la leche caliente en el cazo, y ya estás grandeeeee reinaaaaa!!!...y en ese momento me di cuenta de que estaba bastante enfadada. Viendo que el panorama no estaba para muchas tonterías, decidí no contestar, y me dirigí a la hornilla para coger el cazo y ponerme el desayuno. 
Ya sentadas a la mesa de la cocina, desayunando, Panhermana y yo empezamos a tontear con la leche y con sus acompañantes habituales. Que si te pongo un trozo de galleta chupada en tu taza...que no me lo pones. Que si tu leche tiene nata... que no tiene, idiota... y fue entonces cuando empezó a darme un poco de asco tanta tontería sobre mi leche; pues a mí no me gustaba desayunar, pero cómo tenía que hacerlo, pues lo hacía a mi manera, es decir, con ganas de vomitar, con lágrimas en los ojos, con escalofríos y arcadas, muchas arcadas... un sinfín de historias para conseguir no tomarme la leche. Olesmadre que se estaba percatando de la situación, desde su posición nos gritó: ¡tomaos inmediatamente el desayuno, que vais a llegar tarde!. Lentamente me acerqué la taza a los labios, y mirando de reojo a Panhermana, vi que me observaba con ojos burlones, esperando que yo hiciera algún numerito para no tomarme la leche. En ese momento a mi me dio la risa, y toda la leche con colacao salió por mi nariz y por mi boca, y fue a parar a la falda de mi vestido nuevo... Olesmadre se acercó a la mesa, y cogiendo la taza de mi desayuno, se dirigió al fregadero y allí la estrelló. No hubo muchos gritos, ni tampoco muchos manotazos, si, muchos refranillos y sobre todo muchas lágrimas por mi parte pues entre otras cosas, ya no podía estrenar mi vestido nuevo.
Una hora más tarde allí estábamos... cola alta con un lazo blanco, jersey de manga corta azul celeste, rebeca de manga larga del mismo color, falda blanca plisada, calcetines de perlé blancos calados y zapatos blancos con pulserita al tobillo. No estrenamos vestido ese día. Pamhermana y yo, seguimos la procesión del Corpus como estaba previsto; con nuestras ramas de olivo en las manos y cantando al unísono el "Hosanna al Señor". La gente nos  veía pasar tras el Altísimo y comentaban: "son las hijas de Olesmadre, las mayores... ¡qué guapas van!". Mi Olesmadre, desde la acera de casa, nos miraba orgullosa y sonriente: sus hijas mayores estaban cantando en la procesión de Corpus, y eso era un honor, un gran honor. Ella se sentía plena y satisfecha, sobre todo, por vernos tan guapas las dos iguales, las dos idénticas... cuasigemelas.
  
Nos vemos y nos leemos pronto 

 

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