Lo que no
queremos, ya lo sabemos. Lo que no nos gusta, lo que odiamos o ignoramos eso ya
lo tenemos bien aprendido. Ahora falta encontrar lo que anhelamos pues es harto
complicado y difícil:
Diferentes pero no escandalosos. Elegantes,
sofisticados, glamurosos, selectos, garbosos... Sin ser cursis ni ridículos
deben transmitir galanía y atractivo. Favoritos por ser exclusivos, únicos.
Encantadores como para no pasar inadvertidos y fascinantes pero sin eclipsar lo
que hay alrededor. Delicados, finos, sorprendentes y también magníficos...
Parece que
busco novio, ¿verdad?, nada más lejos de la realidad.
Sigo:
No pueden
ser muy altos, pero tampoco deben ser bajos. Deben sujetar pero no apretar.
Señorear, distinguir, sobresalir pero sin abrumar. Con hidalguía y mesura deben
contar como es su genio, su estilo, su temperamento...
Todas estas
virtudes deben tener aparte de su aspecto que ahora relato:
Que no
tengan punta pero que no dejen mucho al descubierto. Escotados lo justo y sin
tira con hebilla. Su tono no ha de ser blanco, los queremos de color. Pero el
color no muy fuerte. Nos inclinamos por los pasteles y los dorados... También
los rosas con pinceladas de amanecer, "así como muy femeninos". Que
no lleven lentejuelas ni purpurinas, aunque si pueden lucir algunos toques de
strass. Flores, si son de organza, y plumas de marabú. Lazos y piedras del mismo color que exhiben y, por favor,
delicados.
Así quiere
MiPrincesa, los zapatos de su boda... si los veís por algún sitio, mandadme la
dirección. Llevo más de un mes buscando, y mucho me temo, que al final, los
haré yo.
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diseño de Manolo Blanick |
Nos vemos y
nos leemos pronto