miércoles, 16 de marzo de 2016

Y TÚ, ¿QUÉ VES EN ELLA?

Me gusta ver en su escote esa puntilla que asoma queriendo beber el aire. Me gusta. 
Me agrada el aroma de sus manos, pues sé que de violetas hoy las ha vestido. Me agrada.
Me alegra su risa, su carcajada, pues a veces al recordarla, música es para mis sentidos. Me alegra.
Me atraen sus ojos, que a veces son pardos y otras verdes, pues con una mirada me cuenta un cuento y con dos una patraña. Me atraen.
Me interesan sus palabras, su palabra, pues una vez me la dio y entonces hicimos un nido blindado con todas ellas. Me interesa.
Me cautiva su pelo y sus rizos livianos, pues de noche me rozan la frente y acarician mis sueños para que sean hermosos. Me cautiva.
Me hechiza su voz por diferente, pues susurra a veces en mi oído canciones que son de amor y verbos que son de sueños. Me hechiza.
Me complace su armonía al moverse, al tocar, al caminar... pues el aire lo corta en mil pedazos y lo vuelve sutil, liviano. Me complace.
Y me entusiasma su vida y la vida que regala, que reparte, pues es dadivosa y dulce y no escatima ni recorta. Me entusiasma.
 Ella es así:... la perfecta imperfecta Primavera. 












  Nos vemos y nos leemos pronto

domingo, 6 de marzo de 2016

Hoy...

¡Hoy le he puesto un lazo al día y me lo he dedicado!. Hoy nada ha salido como esperaba, y por eso lo he vestido de nuevo. Pues aunque sé que amaneció domingo su aroma era de viernes. Olía a un viernes de esos que se escriben con uve mayúscula y que salen con los labios pintados. Un día que nació azul. Que se miró al espejo con ojos de gacela y sonreía a las horas que le estaban esperando. Hoy le he puesto un lazo al día. Pero no uno cualquiera. He escogido el más brillante, el más dorado, el más precioso de la caja de los lazos para los nefastos días. Y lo he atado con delicadeza, pensando en sus  marrones horas, y también en los grises ratos. Y me ha quedado bonito... Perfecto, como si fuera de cumpleaños. Y me lo he regalado, pues parece que me lo merezco. Yo lo pedí diferente... azul sí, pero no marino. Tranquilo, pero no aburrido. Amable, pero no mudo...
Hoy le he puesto un lazo al día para disfrazar la pena que me da el no verte. Y es que hay ratos que te noto transparente, ausente. Y para acallar la fuerza que brota de la palabra no dicha de la que nace callada, me he dedicado el día. Así como si en el ruedo me dieran un gran trofeo, y me sacaran a hombros, por valiente, por torera. 
¡Qué día más raro!, y que largo... Parece que no se acaba... Está torpe, quejumbroso, amargo y también moroso. Se me atragantan sus ratos y también sus horas... se está poniendo pesado, pero sigue erre que erre queriendo ser diferente...
¡Hoy le he puesto un lazo al día, y me lo he dedicado!... ¿O tal vez, me lo han brindado?


martes, 8 de diciembre de 2015

LOS VIAJEROS ROMÁNTICOS

foto de Rocío Lombardo

Robar es coger algo que no te pertenece, que no es tuyo. Algo que ajeno a tí, tu deseas y que quieres tener a costa de cualquier cosa. Por eso estaba allí para atrapar lo que no era mío, para... Robar.
Ese camino no era mi camino, no se adaptaba ni a mí, ni a mis necesidades ni, por supuesto, a mis deseos. Pero allí estaba yo, convencida de que era lo que más me convenía en ese momento. La primera en apuntarse a ese delito impune que ibamos a cometer. Con todos mis pertrechos preparados y el mejor de los talantes. 
Mis compiches listos, aleccionados e ilusionados... contentos pues el recorrido iba a ser duro pero satisfactorio. La recompensa al final, cuando el expolio se hubiera llevado a cabo. 
Levanté la mirada, y allí lo encontré. Me sorprendí... no me lo esperaba. Exclamé un ¡Ufff!, y entre dientes me dije a mi misma:... ¡madre mía!. Me retó, y yo, acepté el reto. En ese momento comenzó el hurto.
Cada paso que recorría era una moneda nueva, un doblón de plata que usurpaba para mi beneficio. El corazón latía con fuerza... la respiración se entrecortaba, me ahogaba... Cien pasos más arriba gritos aleccionadores: ¡Vamos Oles, tu puedes campeona!. Y yo tenía que poder. Claro que tenía que poder... y seguía robándole pasos a esa subida infame que, pirata, escamoteaba mis momentos de autoestima. 
Con mi saca llena de monedas y tesoros, alcancé la cumbre. Hubo aplausos, vitores y bienvenidas. Casí me rindo, pero no lo hice. Y el saberme querida y apoyada por todos y cada uno de mis amigos, me sirvió de acicate para enfrentarme al descenso... 
Tres, fueron tres, las veces que entre dientes dije: ¡Madre Mía!, pues ese sendero iba a robarme el aliento, el corazón y todos los doblones que yo le había sustraído en la subida. Pero no sabía el maldito Canalla que yo tenía dos cartas bajo la manga que valían más que todas las que él me plantaba sobre la mesa... mi As, que de Oro, me indicaba donde situar mis pies y sujetándome con fuerza la mano, el Rey de Corazones.
Bajé, no sin dificultad, pero bajé. En el Camino me dejé todos los tesoros que, ladróna, le sisé en la subida. Solo dos cosas me dejó intactas: mi autoestima, pues no era ese camino para afanar mi amor propio. Y la recompesa que nos estaba esperando a todos... Una mesa grande, plena, llena de amigos y anécdotas. De alegrías de ilusiones, de reencuentros y de "Huevos con Papas".

Nos vemos y nos leemos pronto
   

domingo, 29 de noviembre de 2015

V O L V E R


Uve de Verdad y de Viento...uve de Vuestro. O de Olvido, O de Otros. O del verde plata de los Olivos. Ele de Leer, de Luego. Ele de lo cotidiano de las horas Lentas. Uve de Valor, de ¡Vamos! de dejar atrás el largo Verano... E de Esperar y Escapar... E de Eterno. Y al final Erre de Risa, de Raro... de Errequeerre sin el final añorado.
V O L V E R... sin saber, aún, si es de veras. Sin tener muy claro que es lo que me lleva a ponerme, de nuevo, bajo el mandato de las letras negras, de las grises letras...
Contar cuentos que me dejen el alma inquieta y el corazón alterado, pues solo así sé contarlos, con ganas de que tú
sepas cómo pienso, cómo siento... Y ¡Escribir!... cortito, lento; con la letra larga y los espacios quietos. Dejando que tú, que lees mis cuentos, imagines lo que en los huecos blancos me he dejado en el tintero.
Así quiero volver, con muchas ganas, y quizás con menos tiempo. Volver a decirte canciones y versos... pensamientos. Robarte el tiempo para que tu me leas en este espacio que, aunque efímero, para mí es eterno. Y nacer en cada cuento, en cada sueño contado, en cada amor encontrado, en cada olvido vivido... en cada risa, en cada rato.
Volver, eso es lo que quiero...

Nos vemos y nos leemos pronto.
 
   


domingo, 11 de enero de 2015

ME DEDIQUÉ A PERDERTE

Pasaban las horas, los días... los ratos y los mejores momentos, y yo no te veía. Pasaban las alegrías, las sonrisas y los mejores tiempos y yo ya te perdía. Por mi corazón resbalaban tus caricias, tus palabras por mi mente y, a la vez, mi desidia dibujaba cada uno de mis gestos. Mis ausencias se hicieron rutina y las ganas, que vivían en el reino de la ignorancia, no se hacían besos...
Me dediqué a perderte, a no verte... a dejar que te fueras poco a poco. A ignorar tu sonrisa cuando me la ofrecías, a dormir a tu lado sin soñar, a no tocar tus manos ni tu cara... A no pensar que tu sufrías, que estabas, pero yo no...
Me dediqué a perderte, a no verte... a no oír tus "buenos días", ni tus "te quiero". A dejar que mi corazón navegara por lodos y ciénagas oscuras, olvidando que la luz en mi cama dormía... A abandonar tus risas y tus aires...
Ni cuenta me daba de que no mirabas cómo tú mirabas. Y que no hablabas ni contabas tus mundos y los míos... que dormías sin soñar, que morías... 
Dediqué mis vidas a desoír tu alma, a prescindir de tus espacios, de tus cuentos... 
Y ya no pude detenerte pues mirabas diferente.
Mirabas... Diferente.
Asolada mi alma, te pido los besos que ignoré, las sonrisas que no devolví, las caricias que olvidé, los sueños que no usé y no gasté... tus cuentos y tu aliento...
 


Me dediqué a perderte, a no verte...




Nos vemos y nos leemos pronto

domingo, 30 de noviembre de 2014

CONOCIÉNDONOS

Descríbeme la luz, dijo ÉL; y la dicha que sufres al notarla, al mirarla.
Descríbeme la arena, y la pereza que sienten tus dedos al tocarla.
Descríbeme la sombra de tu pelo al viento. Cuéntame cómo sueñas los veranos, como hueles las cerezas en sazón. Qué te inventas cuando lees los espacios blancos que entre líneas buscan la razón de ser leídos. 
Descríbeme la música. Cómo tiemblas cuando acaricias las notas graves y cómo las agudas te hacen sonreír. Dime si es mentira que cantas bajito a las calles y a la luna, qué menguante, te hace guiños, que te quiere conocer, que te sigue por las noches y que con suavidad la pones en el vacío de tu anillo.
Cuáles fueron las huellas que en tu piel dejaron huella; cuales maltrataron tu razón. Los motivos de tu suerte, las alegrías contadas, las compartidas.
Déjame que te conozca, que sienta como tú sientes, que sueñe con tu voz con tus manos y tu olor... Pues yo creo en ti.

La luz nace blanca, dijo ELLA: huidiza está ahí con colores escoltada y vigilada. Y la notas cuando deja que la mires, pues se esconde entre tinieblas y solo la ves cuando quiere que la veas. 
Y, ¿sabes?, la arena es la montaña cien mil veces repartida, dividida, que se  tuesta suave en la luz que el sol tiene a bien regalarle.
Te cuento los veranos de mis sueños, que ocurren en otros lares, en otros sitios regalando imágenes cálidas del olor rojo de las cerezas. Y al atardecer, leo y dibujo en la retina de la imaginación, esos espacios que en blanco buscan autor para ser leídos, para ser interpretados en voz alta y en callada voz.
Te cuento que la música es sol en clave de vida, es la escala que sirve para despertar el día, para que la noche acompañe las huídas, para que la lluvia nombre con epítetos los afanes, los anhelos.  Te relato que, cuando la pena hace nido en  mi alma, le canto bajito a las calles y a la luna le pregunto por tu respirar, por  tu lugar; y al final cuando se hace amiga duerme acurrucada en el hueco de mi anillo.
Y  mi suerte mi alegría y las huellas que en mí huellas dejaron, las llevas contigo amor.
Te dejo que me conozcas, que sientas como yo siento, que sueñes con mis manos y mi olor... Pues en ti yo creo.




Nos vemos y nos leemos pronto.

martes, 25 de noviembre de 2014

¡QUÉ LLUEVA... QUÉ LLUEVA!


La Virgen de la cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan... 
Otoño que raro vistes este año que siendo par, sus cifras suman impar. Raro y monótono nos haces juzgar el tiempo pues te has empeñado en decirte cálido, en bañarte en luz. Solo se notan los silencios de tus amarillos en las hojas que, secas, caen en el infortunio de las aceras de triste color. No has venido, no has tenido el coraje de romper el estío, de lapidar el calor. Y has sucumbido, traicionero, al amor de los desmanes que la estación festiva te ha brindado, te ha regalado. ¿Dónde está tu inmensa melancolía?, tu vals azulado, tu lluvia que cantores y poetas trovaban por las esquinas. Aguaceros mansos que nublan los caminos y las orillas. Y paraguas de colores y de flores, de negro luto y también algunos marrones. Nieblas matutinas que salen de los asfaltos y hacen lucir los abrigos, los sombreros y las botas que pisan charcos. Has dejado olvidado en los tejados la humedad de las arcillas, las matas que amarillas ribetean los secos canales... Y los cielos, que en un tris de gris marengo te has empeñado exhibir, en vestir y engalanar, como si ese color humilde hiciera baile en tus días más hermosos.   Te has olvidado de tu eternidad, de tu danzas al atardecer, de tus lánguidas pátinas, de tus olores.
¡Ay! otoño, que me inquietas ese tiempo que no das rienda a tu tiempo, y me espantas con tus cálidos olores, y me encojes con tus nubes sin lloviznas, sin chaparrones.
Otoño, no eres otoño este año que siendo par, sus cifras suman impar.
milyunatarde


 Nos vemos y nos leemos pronto

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